Nací en Santiago de Compostela en 1973 y de profesión soy Auxiliar de Servicios en aparcamientos y control de puertas. 
La fotografía llegó a mi vida a una edad muy temprana y guardo con mucho cariño recuerdos de aquellos tiempos con las cámaras compactas que mi padre traía a casa y a las que les acoplábamos unos cubo flashes de magnesio que tanto me gustaba "quemar".
No soy profesional porque no recibo ningún tipo de ingresos de este mundillo, pero sí me considero Fotógrafo de pleno derecho porque a pesar de no sufrir de titulitis ni presentarme a certámenes ni hacer publicaciones o exposiciones serias, mi interés por la formación y la práctica me hacen merecedor de tal consideración.
Ahora por fin, con ya casi medio siglo de vida y cuatro décadas mirando a través del visor de una cámara, creo que estoy preparado para presumir de lo que realmente soy y de lo que más me gusta hacer.

Foto: Patty Inostroza, 2022

Mi fotografía es directa. No me gusta ponerme etiquetas porque luego sé que corro el riesgo de salir en los noticiarios en el mismo instante que decida hacer algo distinto; sin embargo, si se me pregunta por un movimiento fotográfico con el que me siento más identificado quizás sería por el purismo.
Mi obra en cuanto a procesado acaba en el revelado básico del negativo digital (RAW). Al igual que cuando fotografiaba con película no me agradaba el trabajo de procesado, en el mundo digital eso no ha cambiado en mi flujo de trabajo.
Me gusta dejarlo todo prácticamente terminado en el momento de la toma y afinar luego con los ajustes básicos sin llegar a trabajar por zonas o capas. Así están incluso terminadas las imágenes más radicales como la serie EXTREMUS y, de hecho, la he titulado así de porque se encuentra precisamente en el límite absoluto de procesado según mi personal y particular modo de vivir la Fotografía.
Pero como digo, es mi modo de verlo y ni me disgusta ni me molestan otras formas de trabajar.
Así que ya te adelanto que en esta web no verás cambios de colores ni poner o quitar elementos que no se encontraban en el escenario. No concibo en mi forma de entender la fotografía ese tipo de retoque digital fuera de algún retrato o encargo en el que se me requiera. Pero mi trabajo personal no me obliga a ello. 
Hablar de equipo me parece tan irrelevante como citar los datos EXIF pues lo que importa es el resultado y no el camino para obtenerlo.
Pero si he reservado un espacio en esta presentación para ello es porque sé que puedo animar a otros a seguir adelante con su afición porque vale la pena.
Sí, es totalmente cierto que la fotografía es una afición muy cara. Generalmente se requiere de grandes inversiones y la gente acomodada tiene ventaja sobre los demás. Los fotógrafos con pocos ingresos tenemos muy difícil la incorporación al circuito profesional a no ser que lo hagamos por cuenta ajena. En esto que no te engañen, vivir de la fotografía no es posible sin un buen colchón de capital o un gran padrino; al menos de forma autónoma.
Para fotografiar como aficionado, la cosa cambia. Disfrutar de tus creaciones sí es posible con poco presupuesto.
Por eso he reservado estas líneas para hablar de equipo. Simplemente te voy a decir que nunca he tenido la posibilidad de adquirir una cámara que llegase siquiera a los 700€. Lo mismo sucede con los objetivos, ninguno de los que uso ha llegado a los 500€. En cuanto a accesorios, te puedo jurar que mi trípode más caro no llegó a los 140€,  no he pagado nunca más de 80€ por equipo de iluminación o modificadores siendo los filtros más caros que tengo no superiores a los 40€, incluso los cuadrados con su portafiltros. Todo ello en el mercado nuevo, no tengo nada de segunda mano.
Así que si quieres fotografiar que nada te frene, ni siquiera una austera situación económica. El límite lo terminarás poniendo tú con tu imaginación.
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